XENTRADAS 14-15

Mi encuentro con Rosa Luxemburgo en la Albufera

 

Autor: Pedro Aparicio Muñoz

El texto del encabezamiento puede parecer un tanto estrambótico pues Rosa Luxemburgo murió en Berlín en la madrugada del 15 al 16 de enero de 1919 y eso añade un tanto de dificultad a nuestro encuentro del pasado martes 17; 96 años después. Explicación.

El pasado martes fui a comer con mi mujer a un restaurante, La Matandeta, en los arrozales contiguos a la Albufera. Comimos un arroz a banda estupendo y antes de marcharnos visité el cuarto de baño y me llamó la atención que junto a las toallas de mano había un pequeño mueble librería con unos 20 libros y de entre ellos vi una biografía de Rosa Luxemburgo y como estos días en las clases de historia estamos viendo la revolución rusa y su influencia en nuestros sindicatos y organizaciones obreras pues pensé en comprarla, dado que el destino con sus peculiares jugarretas la había puesto a mi alcance. Efectivamente cogí el libro y al ir a pagar la comanda le comenté a nuestra maître que lo añadiese a la cuenta y cual sería mi asombro cuando ella me contestó que era un regalo y que los libros estaban allí no para venderlos sino para que los usuarios pudieran robarlos en lugar de las toallitas de mano; que ya que iban a robar que al menos se llevasen algo de cultura, lógicamente me sorprendió la respuesta y pregunté si la idea estaba teniendo éxito a lo que me respondió que era el primero que me llevaba el libro y que seguían robando las toallitas de mano.

Así ha llegado a mis manos esta maravilla de libro que ayer empecé a leer y que me mantuvo atrapado hasta las dos de la madrugada y hoy antes de comer  he terminado sus 159 hojas. Tanto me ha gustado que enseguida he pensado en compartirlo con aquellos que quieran leer estas líneas y a los que haya conseguido interesar con el título y la descripción de nuestro encuentro.

De Rosa Luxemburgo conocía sus relación con la izquierda y que hay alguna cooperativa de viviendas con su nombre, pero poco más. Estos días había buscado algunos textos sobre la revolución rusa y sobre el final de la guerra y su repercusión en Alemania y como se había gestado la aparición del partido nazi y entre los artículos había conocido que tanto ella como Karl Liebknecht (de este no sabía nada con anterioridad) habían encabezado el partido espartaquista en un intento de llevar a cabo una revolución proletaria,similar a la menchevique, en la Alemania de la inmediata postguerra. Ambos murieron en el intento con una separación de pocas horas y de forma violenta.

Aunque recomiendo la lectura de esta biografía, que también alcanza a su primer y gran amor Leo Jogiches, amigo hasta la muerte, compañero de lucha revolucionaria y maestro supervisor; he ido extractando algunas pinceladas de su vida y ahora paso a plasmarlas:

Rosalía, su verdadero nombre, había nacido en 1870 en Zamoscz (Lublin) entonces perteneciente a la Polonia rusa en el seno de una familia judía que se dedicaba al comercio en maderas. Tenía un defecto de nacimiento, en la cadera, que hacía que cojeara. Por tanto y teniendo en cuenta el momento cronológico podemos resaltar que, era mujer,  judía en un país ocupado, coja y no demasiado atractiva pero con una inteligencia fuera de lo normal. Hablaba ruso, obligatoriamente, polaco aprendido en su casa y como en la escuela en que consiguió entrar después de una dura selección se estudiaban cuatro lenguas pues estudió francés y alemán. Sus padres, nacionalistas polacos, no le enseñaron hebreo.

Terminó el bachiller en Varsovia en el verano de 1877, pero como mujer no podía ir a la universidad y decidió marchar a Zúrich para colmar sus deseos de aprender y también para huir de la policía que seguía las actividades del partido Proletariat al que se había afiliado en sus deseos de luchar por un mundo mejor, más igualitario y enfrentarse a la opresión zarista; esta se llevaba a cabo mediante el ejército y la policía secreta, sin limitación de ningún parlamento ni constitución. Allí en Zúrich había un grupo numeroso de exiliados polacos que compartían sus escasos recursos, pertenencias, sueldos y remesas que les llegaban de sus casas. Perseguidos en Alemania, también había numerosos socialdemócratas alemanes y entre ellos Karl Kautsky (teórico, impulsor y seguidor de Marx y Engels) que influiría positivamente en Rosa Luxemburgo. También coincidió con su gran amor y maestro Leo, que había huido de Rusia por su actividad revolucionaria. Allí editaron libros y panfletos de Marx, Engels y Kautsky, en unión de Plejanov. Los libros se pasaban clandestinamente a Rusia y Polonia y eran un bien tan escaso que se los aprendían y los volvían a repasar a otros interesados.

Crearon el Partido Socialista Polaco, La Asociación de Trabajadores Polacos y la revista Sprawa; además Rosa terminó su tesis magna cum laude en 1898. Unos años antes aprovechando la celebración del 3º Congreso de la Internacional Socialista en Zúrich impresionó a los participantes y cuando marchó a vivir a Berlín con nacionalidad alemana, previa boda de conveniencia con un alemán amigo de la familia, pudo entrar en la SPD y escribir en varios periódicos. Fue muy valorada dentro del partido. Escribe su primer libro “¿Reforma social o revolución? en 1899 y participa en mítines de las elecciones en Silesia (ella hablaba polaco) en que los socialdemócratas obtienen un gran resultado y donde Rosa va afianzando su oratoria y dotes de liderazgo. Simultáneamente aparece el libro de Chamberlain “Los fundamentos del S. XIX” en que desarrolla sus teorías racistas de enaltecimiento de la superior raza aria y de la inferior judía; es uno de los libros origen del nazismo.

El 22 de enero de 1905 tiene lugar en San Petersburgo una manifestación presidida por iconos y popes para entregarle al zar una lista de peticiones y quejas por la situación penosa que atraviesa la población, penalizada por la pérdida de la guerra ruso-japonesa. El zar en lugar de recibir a los representantes da orden de abrir fuego y el domingo sangriento termina con 1500 muertos y abre de para en par la espita revolucionaria con huelgas y sublevación revolucionaria que corre por toda Rusia y alcanza a la zona polaca. Rosa y Leo participan activamente en la revolución y ambos son encarcelados aunque un hábil manejo de su nacionalidad alemana y las presiones de sus compañeros del SPD alemán, permiten su salida sin daño, tras lo cual se marcha a Finlandia donde coincide con Lenin y establecen una buena relación aunque discrepan de como conseguir el triunfo del proletariado, democráticamente según Rosa y sin oposición ni fisuras (dictadura), según Lenin. De este dice que tiene una cabeza capaz de derribar muros y que nunca daría su brazo a torcer.

En 1906 terminan las revueltas y el Zar sigue con su control absolutista pero admite la creación de un parlamento consultivo ” La Duma” . Su amigo Leo sigue en Rusia enfrentado a Lenin por idéntica visión de como hacer que el partido proletario alcance el poder. Así transcurren los años dentro de una relativa calma hasta que en agosto de 1914 estalla la Gran Guerra que acaba con la premisa básica de los socialdemócratas: Proletarios del mundo uníos y se pasa a dispararse unos a otros. Trauma total de la Internacional. Rosa se siente defraudada por la actuación del partido SPD y se escinde creando con Liebknecht el partido Espartaquista, pacifista a ultranza.

En 1916 es encarcelada y en esa situación se encuentra cuando estalla en Rusia la revolución burguesa menchevique de febrero de 1917; durante el verano se suceden los movimientos revolucionarios por el control de los soviets y el 25 de octubre (calendario ruso) cae el gobierno de Kerensky y se da paso al control bolchevique, liderado por Lenin. En enero de 1918 se producen levantamientos en Alemania que son rápidamente sofocados por el ejército y la guerra continua en el frente del oeste, Rusia firma el armisticio en Brest-Litovsk el 3 de marzo y se retira de la guerra. Alemania traslada tropas al oeste y durante la primavera del 18 lleva a cabo tres ofensivas que están a punto de derrumbar el frente pero al final los ingleses resisten y con la llegada del ejército americano emprenden la contraofensiva en agosto que provoca la retirada alemana. Ludendorf (héroe de Tannemberg y Lagos Masurianos) convence al emperador de que abdique y en noviembre se pide el armisticio. A mediados de noviembre, con el Káiser fuera del país, los socialdemócratas se hacen cargo del gobierno y se enfrentan a los levantamientos obreros y de marineros, que siguen una estrategia similar a la revolución rusa del año anterior. Son liberados Liebknecht y Rosa Luxemburgo que al frente de los espartaquistas quieren dotar de liderazgo al movimiento obrero que en diciembre va ganando la guerra civil pero que paran el 24 de diciembre para irse a casa y permiten que el gobierno se recupere y vuelva a la lucha con los friekorps mejor encuadrados y durante enero acaban brutalmente con los levantamientos.

 

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2 Comentarios

  1. Víctor Guedán
    20 | marzo | 2015 20:23 — Responder

    Excelente anécdota “levantina” y muy buena síntesis de la vida de Rosa Luxemburgo.

  2. PEDRO APARICIO MUÑOZ
    20 | marzo | 2015 20:38 — Responder

    Me alegro de haber acertado con el tema y espero que se animen otros escritores.

    He encontrado un divertimento escribiendo en Ágora, aunque temo ser un tanto pesado pero como decía Joe Rígoli: yo sigo

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